Ni ángeles ni demonios

Eso es hijo, ni más ni menos, los partidos políticos en todos los países. Lo mismo ocurre con su dirigentes y militantes. Asimismo con otras instituciones, nacionales e internacionales, de Gobierno, empresas o de banca. Los partidos políticos y sus líderes tienen parte de la culpa del atractivo económico y social de nuestros pueblos. Pero no son los únicos culpables. El crecimiento económico y desarrollo social es responsabilidad del sector privado. Desde la revolución industrial y la revolución francesa que establecieron